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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

www.surda.se

 

 

22-04-2017

 

Francia: un escenario electoral inédito

Mélenchon, entre Iglesias y Matias, en el cierre de campaña de Francia Insumisa en París. Crece en las encuestas. 
(Imagen: EFE)

SURda

Francia

Edtorial La Jornada


El próximo domingo se realizará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia en un escenario político novedoso, ajeno al tradicional binomio político que ha dominado la vida institucional de ese país desde mediados del siglo pasado, conformado por una derecha bicápite (la gaullista y la liberal) y una dual alineada en torno al Partido Socialista Francés (PSF). Este último, actualmente en el gobierno, ha visto caer a su abanderado 7 por ciento de la preferencia electoral en los sondeos de intención de voto, y se da por descartado que no logrará pasar a una previsible segunda vuelta. La derecha, por su parte, se presenta dividida entre el republicano conservador François Fillon y el neoliberal Emmanuel Macron. En este proceso de sucesión ha vuelto a cobrar fuerza el ultraderechista Frente Nacional (FN), hoy representado por Marine Le Pen, hija del fundador de ese partido. Por otro lado, la reagrupación de izquierda Francia Insumisa (FI) y su candidato, Jean-Luc Mélenchon, han repuntado en semanas y días recientes y han logrado situarse entre las cuatro opciones principales.

En las encuestas, Fillon, Macron, Le Pen y Mélenchon se encuentran en situación de empate técnico y es imposible predecir quiénes de esos cuatro habrán de disputarse la Presidencia en una segunda ronda electoral. Es claro, sin embargo, que tanto la nostalgia regresiva de Fillon como el oportunismo mercadológico de Macron –quien se autodefine como una síntesis de lo mejor de la izquierda y la derecha , y a quien se considera favorito extraoficial del presidente François Hollande– representan dos vertientes continuistas de un sistema político y económico en el que se han desvanecido las diferencias programáticas y que muestra signos inocultables de agotamiento. Le Pen y Mélenchon, por su parte, plantean, desde posturas antípodas, propuestas de ruptura con lo establecido.

La candidata del Frente Nacional propone una política abiertamente racista, chovinista y autoritaria, es contraria a la permanencia de Francia en la Unión Europea y en más de un sentido parece el reflejo de Donald Trump en el espejo de Francia.

Mélenchon y sus partidarios han construido una plataforma política para una izquierda contemporánea con una agenda ambiental, democrática, social e igualitaria, profundamente crítica a la globalización neoliberal y que se plantea nada menos que una renovación institucional, de tal calibre que desemboque en la supresión de la llamada presidencia monárquica y en la conformación de una Sexta República.

Como suele ocurrirle en otras latitudes a los proyectos transformadores de izquierda que logran convertirse en opciones reales de poder, las posturas de FI y su aspirante presidencial han experimentado un bombardeo propagandístico y mediático implacable que buscan posicionar en la mente de los electores la idea de que Mélenchon es una suerte de Hugo Chávez francés o, mejor dicho, una especie de réplica de la imagen diabólica del fallecido mandatario venezolano que los propios medios occidentales han forjado.

Con el telón de fondo de los atentados del extremismo integrista –como el que tuvo lugar ayer en el corazón de París–, el proceso electoral francés transcurre, pues, entre la amenaza ultraderechista de Le Pen, el hastío de los dos candidatos de la derecha tradicional y la esperanza de Francia Insumisa. La moneda está en el aire.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/04/21/edito

 

Ha vuelto la rabia

Jean Luc Mélenchon*

En unos días, ¡vaya si ha cambiado la atmósfera de la campaña electoral presidencial! Es bastante normal, puesto que se acerca a su término. Una gran conmoción se produce con el avance de mi campaña. A partir de ahora, se coinciden en pensar que podría yo acceder a la segunda vuelta y que, en esta hipótesis, vencería muy limpiamente a la señora Le Pen. Desde ese momento, se manifiesta mucho nerviosismo entre mis competidores y entre varios de esos comentaristas inamovibles, una vez más pillados por sorpresa, porque no habían visto venir nada y porque no comprenden nada de lo que pasa. De golpe, varios analistas y candidatos han perdido totalmente su sangre fría. El ambiente me recuerda al que conocimos en 2005 cuando toda la casta de las superestructuras políticas e intelectuales del país se movilizó con un odio rabioso frente a los partidarios del «no» en el referéndum sobre la Constitución europea. Ha vuelto la rabia.  

De nuevo se anuncia con mi victoria electoral la llegada del invierno nuclear, lluvias de ranas, los tanques del Ejército Rojo y el desembarco de los venezolanos. A menudo es tan trivial que creo poder esperar de ello el efecto exactamente contrario: ninguna persona puede darle importancia a esas divagaciones. Que los responsables de esto puedan ignorarlo testimonia el indecible desprecio que tienen por la inteligencia de sus compatriotas. No quiero nombrar aquí a nadie para no abrir ninguna querella subalterna en el seno de mi campaña. Pero ¡que una comentarista pueda decir que mi proyecto  «es la URSS de los años 50» es tan asombroso! Naturalmente, no se lo cree ni ella. Pero entonces, ¿cómo hace para pensar que puedan ser otros tan estúpidos como para creerla? ¡Y ese otro que afirma unas veces que «no hay programa», otras que «su programa no ha hecho números» y para terminar que «ha tenido la habilidad de no tener ningún punto destacado en su programa»!

Es evidente entonces que la interesada no ha seguido nada del desarrollo de la campaña desde hace meses y se ha contentado con repetir las lecciones de las cenas fuera en las que participa. ¡Cruel despertar de los haraganes que no han hecho su trabajo! Así pues, ¡hay una forma de criticarme que valida totalmente mi crítica de este mundillo! Le da todo su sentido a ese grito que se eleva ahora ya en mis mítines: «¡Lárgalos! ». La casta que aúlla en torno a mí acaba incluso olvidando que se supone que combaten a la señora Le Pen. Tal vez porque esos grandes espíritus descubren cómo el señuelo destinado a elegir sin más discusión a quienquiera que vaya a enfrentarse a ella en la segunda vuelta se vuelve contra los que lo han inventado y perfeccionado durante tantos años! Pues hete aquí que igualmente los sondeos me anuncian vencedor con bastante más ventaja que otros frente a la extrema derecha.

*Jean Luc Mélenchon es Candidato presidencial de La France insoumise.

L´Ère du Peuple – Le blog de Jean Luc Mélenchon, 12 de abril de 2017

http://www.sinpermiso.info

 

 

EL ATENTADO EN CHAMPS-ELYSÉES A HORAS DEL VOTO CONDICIONA LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL EN FRANCIA

Le Pen saca ventajas con la campaña del miedo

Por Eduardo Febbro

Desde París

El atentado del jueves logró desde ya el primer objetivo dentro de un final de campaña electoral tan dislocado como lo fue todo el proceso. Los candidatos tuvieron que volver a tomar posición frente al terrorismo.

 

Karim Cheurfi le ofreció a la extrema derecha de Marine Le Pen una última salva de argumentos para alimentar su retórica contra los musulmanes y al candidato de la derecha, François Fillon, un espacio ampliado para hacer circular falsas informaciones. El atentado perpetrado en los Campos Elíseos por este francés de 39 años que dejó un saldo de un policía muerto y otros dos gravemente heridos modificó la temperatura final de la campaña para las elecciones presidenciales cuya primera vuelta se celebra este domingo 23 de abril.  Karim Cheurfi irrumpió con un fusil de asalto Kalashnikov en un lugar emblemático del turismo mundial, los Campos Elíseos, muy cerca del corazón político de la República, el palacio presidencial del Elíseo, y a la hora en que los 11 candidatos estaban participando en un último debate televisivo. Varios de los candidatos, Marine Le Pen, François Fillon y Emmanuel Macron anularon las presentaciones en público que estaban previstas para este viernes. Uno de los primeros en incurrir en mentiras fue el candidato de Los Republicanos. François Fillon repitió dos veces este viernes que “había habido otros ataques (terroristas) en París”. Falso. Sólo se produjo el del jueves por la noche. Marine Le Pen es, para los observadores, la que sacará más provecho de esta nueva tragedia terrorista. En todos los sondeos de opinión figura con un porcentaje de credibilidad del 31% en lo que concierne a lucha contra el terrorismo, muy por delante de Fillon, 14%, el  del centro liberal de Emmanuel Macron, 14% igualmente. En plena emisión por el atentado, la candidata de la ultra derecha propuso un “rearme masivo” de las fuerzas del orden, la “prohibición y la disolución de los organismos ligados a los fundamentalistas islamistas” y la expulsión de “todos los extranjeros conectados con el fundamentalismo islámico”. Marine Le Pen continuó diciendo que la responsabilidad de estos actos terroristas radica en la “blandura” del gobierno. 

Karim Cheurfi volvió a pasar bajo los radares de la policía. Tenía serios antecedentes penales pero, incluso durante el tiempo que pasó en la cárcel, no dio muestras de haberse “radicalizado”, según precisó el Fiscal de París, François Molins. Cheurfi había sido condenado en 2005 a 15 años de cárcel por un intento de homicidio de tres personas. Recobró la libertad en 2013 y un año más tarde volvió a la cárcel por robo. Al salir en 2013, llevó a cabo una vida más o menos normal, sin lazo alguno descubierto con los medios islamistas. Fuentes policiales contaron que el terrorista pasó bajo su vigilancia hacia finales del año pasado luego de que una persona de su entorno lo denunciara, según el relato del vespertino Le Monde,  por sus presuntos intentos de “asesinar a policías para vengar a los musulmanes que habían muerto en Siria”. De allí en más se supo que, entre febrero y marzo de 2017, había estado buscando comprar armas y entrar en relación con combatientes del Estado Islámico.  Karim Cheurfi fue arrestado hacia finales de febrero y liberado poco después ante la falta de pruebas para incriminarlo. La Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) que se encarga de vigilar a las más de 2000 personas asociadas de una u otra forma con el Estado Islámico o con otros medios radicales no consideró que el francés representara un peligro importante. El jueves 20 de abril, en pleno debate electoral, Cheurfi probó que sí lo era. Los policías encontraron junto a su cuerpo un manuscrito en el cual el terrorista proclamaba su obediencia al Estado Islámico. Sin embargo, no existe hasta hoy una prueba formal de que haya obedecido a una orden del EI y todo el desarrollo de los hechos ha suscitado dudas entre los investigadores. En primer lugar, a través de su servicio de comunicación Amaq,  EI reivindicó el atentado muy poco tiempo después de que este se produjera, hecho que no coincide con su modo de proceder. En segundo, el comunicado del Estado Islámico identifica al autor del ataque en Los Campos Elíseos con un supuesto Abu Yusuf al Beljiki, lo que tampoco es cierto. En regla general, el EI tarda varias semanas e incluso meses en adjudicarse la responsabilidad de los atentados que comete. Los analistas condicen en pensar que puede tratarse de una nueva táctica perturbadora especialmente diseñada para irrumpir y trastornar las elecciones presidenciales y, con ello, favorecer la opción electoral más radical, en este caso la de Marine Le Pen. Con ello, los teóricos de la guerra santa promueven la idea según la cual cuanto más intolerante es el poder, más posibilidades hay de que los musulmanes que sufren por ello se levanten y se unan a las filas de la radicalidad. 

El atentado logró desde ya el primer objetivo dentro de un final de campaña electoral tan dislocado como lo fue todo el proceso. Los candidatos tuvieron que volver a posicionarse frente al terrorismo según sus narrativas positivas, desde las más sanas hasta las más brumosas. El Estado ha movilizado hoy a más de 50. 000 efectivos de seguridad en toda Francia. El credo de Marine Le Pen es, de todas formas, imposible de llevar a la práctica. En un acto político Marine Le Pen aseguró, con respecto a los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París y a los de Niza el 14 de julio de 2016, que “esto conmigo no habría pasado”. Los lobos solitarios como Karim Cheurfi o el conductor del camión que atropelló a la multitud en Niza son, como se ha probado, indetectables. 

Las últimas horas de campaña electoral sirvieron para tocar el corazón de ese 25 por ciento del electorado que aún está indeciso y donde, según las encuestadoras, está el misterio de la victoria entre los cuatro candidatos cuyos porcentajes no son lo suficientemente fuertes como para vaticinar quiénes serán los protagonistas del duelo final del próximo 07 de mayo. Los últimos sondeos repiten las previsiones que circulan hace varias semanas: el candidato del centro liberal Emmanuel Macron (En Marche !) y la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen (Frente Nacional) serán quienes disputen la segunda vuelta. Dependiendo del sondeo, Macron cuenta con 24% de las intenciones de voto y Le Pen con el 22%. Le siguen, empatados con 19%, la derecha de François Fillon y Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. Las diferencias entre los cuatro son demasiado estrechas como para adelantar un ganador con certeza. Entre los cuatro, todo es posible. El más activo en el sprint final ha sido Jean-Luc Mélenchon. El representante de Francia Insumisa fue, en estas últimas semanas, el ingrediente sorpresa debido a su acelerado crecimiento en las intenciones de voto, hecho que le permitió ponerse a la altura de François Fillon. Mélenchon contó incluso con el respaldo de los miembros de la campaña electoral del candidato demócrata a las elecciones primarias de Estados Unidos, Bernie Sanders. En una columna exclusiva publicada por Le Monde, el equipo de campaña de Sanders llama a votar por Mélenchon. El candidato de Francia Insumisa también recibió el respaldo del presidente boliviano Evo Morales. Mélenchon diseñó el fin de su campaña con un encuentro triangular entre él, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la jefa del Bloque de Izquierda de Portugal, Marisa Matias. François Fillon sumó a sus filas el apoyo del actor Alain Delon y Emmanuel Macron el del ex presidente norteamericano Barack Obama, quien lo llamó por teléfono. ¿Quién será el próximo presidente de Francia? La brújula de los sondeos no sirve está vez para adivinar con certeza los arcanos de la voluntad popular. 

efebbro@pagina12.com.ar

 


 
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